viernes, 2 de enero de 2026

La mujer en el conflicto armado en Colombia

  

 

 

Por:  Judith Barrera García                    

          Comunicadora Social y Periodista

              Especialista en Gestión Publica

 

       El tema de la mujer en el conflicto armado nos permite analizar y reflexionar acerca del papel que ella cumple no solo como un actor más del conflicto, sino desde sus   condiciones exclusivas que la hacen mucho más vulnerable que el hombre, y, en consecuencia, diferente y con especiales características como se le reconoce en los tratados internacionales y la legislación sobre Derechos Humanos.               


Desde la perspectiva de género, la mujer asume un papel totalmente distinto al que aparentemente vemos en la guerra empuñando un fusil y haciendo frente a los combates de la guerra.

Su presencia en el conflicto armado traspasa el mero concepto de mujer, y así como desde el contexto de género se le ve como madre, esposa, hija, hermana, con la fragilidad enorme en el aspecto humano y un ser que por su naturaleza resulta un ser muy sensible al dolor, a la tristeza, a la desolación, a las atrocidades de la guerra que deja a su paso víctimas fatales de los cruentos acontecimientos en que se debate.

 La problemática de la mujer en el conflicto armado, se enmarca desde el enfoque objetivista, asociada al positivismo y al interaccionismo, porque se da la interacción, existes actores, hay contacto, se da la acción y la reacción. La competencia que se pone en juego es la interpretativa.

Para estudiar el problema desde la investigación sociológica se analizan desde diferentes contextos y dependiendo del objeto de estudio se utilizan unas u otras herramientas de tipo metodológico, como las siguientes:

      El Paradigma cuantitativo, que parte de una concepción positivista y se caracteriza porque busca encontrar las causas y consecuencias de los hechos y obtener resultados que se pueden generalizar. Desde el Paradigma Cualitativo, se basa en la fenomenología, en la sociología comprensiva, los trabajos de tipo interpretativo. La realidad se mira como una construcción de tipo histórico, se basa en el análisis cultural y de los símbolos y signos, se basa en interpretaciones de la realidad desde adentro, desde el sentir de cada uno de los individuos como sujeto social. Y Emplea técnicas de tipo descriptivo e interpretativo.

      El Positivismo, que es una forma de analizar la realidad: Analiza los acontecimientos, solo se basa en la observación la experimentación y la comparación. Lo positivo es lo medible, lo concreto, lo empírico, lo real y objetivo. Se fundamentó en la cúspide la sociología.

 Marco teórico:

           Las mujeres y los niños son quienes viven la más grave situación de vulnerabilidad, dentro del conflicto armado. A los diversos factores de orden social que generan estas problemáticas, se suma un hecho gravísimo: La predominante cultura machista que las doblega y las somete a situaciones humillantes que degradan su condición social, cultural, afectiva, intelectual, psicosocial, y en fin, toda una serie de hechos que deshumaniza cada vez las acciones de la confrontación militar.

Las mujeres son convertidas en armas de guerra, blanco de intimidación y hasta objetivos militares.

 Abordar la problemática de la mujer en el conflicto armado desde la connotación de género, es muy importante para comprender esta problemática por su naturaleza y características emocionales, afectivas, intelectuales, así como de los comportamientos que cada sociedad le ha asignado como propios. No se puede tratar exclusivamente desde la condición física, biológica, fisiológica y reproductiva sino desde el concepto de género, es decir de su connotación particular y exclusiva que la diferencia del hombre.

Desde conceptos sociológicos, clase social, género, violencia simbólica, hecho social, rol, estatus, vemos que los hombres y mujeres son más diferentes que similares, y éste es el motivo de que la sociedad humana haya establecido la existencia de estos dos géneros, fenómeno que tiene una dimensión universal.

 La identidad de género, hace referencia a lo que se construye mediante los procesos simbólicos que en una cultura dan forma al género, la construcción de esta identidad está determinada por aspectos históricos basados en lo que culturalmente es concebido como femenino y masculino.

A diferencia del hombre, la mujer es víctima de violaciones sexuales, reclutamiento de sus hijos, desplazamiento forzado, desaparición de menores, homicidios a esposos y padres, tortura física y sexual, acoso psicológico, ejecuciones extrajudiciales, estigmatización, y en fin, víctima de la exclusión, marginación y desprotección. A todo lo anterior, se suma el hecho de que debe enfrentar muchas problemáticas derivadas de la discriminación en distintas vertientes, por motivos de sexo, origen étnico o pertenencia cultural.

Los derechos de las mujeres, en especial de las madres jefas de hogar, campesinas, indígenas, afrocolombianas y desplazadas, siguen afectados por la discriminación, así como por las distintas formas de violencia de género.

Un informe de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, que alude a las distintas manifestaciones de violencia contra las mujeres agravadas por el conflicto armado, señala, entre otros los siguientes casos en que se afecta la integridad física, emocional, sicológica y psíquica de la mujer.


  •             Violencia física, psicológica y sexual para "lesionar al enemigo".

       Esta se manifiestaya sea deshumanizando a la víctima, vulnerando su núcleo familiar y/o impartiendo terror en su comunidad, afecta las relaciones afectivas como hijas, madres, esposas, compañeras, o hermanas. La violencia sexual que se manifiesta en el reclutamiento forzado de las mujeres, para doblegarlas a atender servicios sexuales a miembros de la guerrilla o las fuerzas paramilitares.  La violencia destinada a hacerlas objeto constante de pautas de control social

       El convenio de Ginebra estipula que «las mujeres serán especialmente protegidas contra todo atentado a su honor y, en particular, contra la violación, la prostitución forzada y todo atentado a su pudor». No obstante, todavía hoy no se reconoce el alcance ni la gravedad de la práctica de la violación los conflictos armados, puesto que ésta no entra en la categoría de infracciones graves del derecho internacional humanitario.

    Esto se debe en parte al hecho de que las prácticas de la violación, son consideradas como inevitables en los conflictos armados, y por esto, raramente son procesadas.

El artículo 7.1, literal g, del Estatuto de Roma tipifica como crímenes de lesa humanidad conductas tales como la violación, la esclavitud sexual, la prostitución forzada, el embarazo forzado, la esterilización forzada y otros abusos sexuales de gravedad comparable. Asimismo, reconoce que el crimen de esclavitud comprende el tráfico de mujeres.

    Por su parte, el Sistema Interamericano de Derechos Humanos ha identificado la violencia sexual como una grave vulneración de los derechos humanos protegidos por la Convención Americana, la cual, en determinadas circunstancias, puede constituir un acto de tortura.

                         ·   El reclutamiento forzado y voluntario de mujeres y niñas

         Dentro del informe de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos se ha recibido información de diversas fuentes sobre el reclutamiento de mujeres y niñas por los grupos al margen de la ley, ya sea forzado o no forzado.  Tanto las autoridades gubernamentales como el ICBF, las Naciones Unidas, Amnistía Internacional y la sociedad civil, han manifestado su preocupación por esta problemática.  La Relatora de las Naciones Unidas ha descrito que las mujeres pueden desempeñar diferentes roles dentro de las filas como combatientes, esclavas sexuales, informantes, guías, mensajeras y realizadoras de tareas domésticas.[109]  Según Amnistía Internacional, la FARC-EP y el ELN, continúan reclutando a menores, tanto niños como niñas, con este objetivo.[110] 

 

     

                              Figura 2: reclutamiento forzado y voluntario de mujeres y niñas

    Desde el punto de vista de género, es de particular preocupación el abuso sexual que puede acompañar este reclutamiento, ya sea forzado o voluntario, cuando las reclutadas son mujeres o niñas. 


                                                     Figura 3reclutamiento forzado

           Varias fuentes, incluyendo el ICBF, han confirmado la dificultad en diferenciar casos de reclutamiento forzado y no-forzado y de cuantificar el número de mujeres y niñas vinculados a los grupos al margen de la ley, ya que los grupos no hacen públicas estas cifras.  El ICBF, sin embargo, ha establecido el número de niñas formalmente desvinculadas de los grupos armados mediante los mecanismos de desmovilización individual y colectiva.

    En fin, todo se manifiesta en una violencia destinada a causar el desplazamiento forzado del territorio y el consecuente desarraigo de su hogar, vida cotidiana, comunidad y familia.

·          Desaparición forzada.

 

 Según las cifras del Registro Único de Víctimas (RUV), en Colombia, entre 1985 y marzo de 2013, 2.683.335 mujeres han sido víctimas del conflicto armado. 489.687 de violencia sexual; 2.601 de desaparición forzada; 12.624 de homicidio; 592 de minas antipersonal; 1.697 de reclutamiento forzado y 5.873 de secuestro. (Centro Nacional de Memoria Histórica, 2013, p. 305).

     

v  Cuadro estadístico

Mujeres víctimas del conflicto armado en Colombia (1985 – marzo de 2013)

Tipo de hecho victimizante

Número de mujeres víctimas

Total, de mujeres víctimas

2.683.335

Violencia sexual

489.687

Desaparición forzada

2.601

Homicidio

12.624

Minas antipersonal

592

Reclutamiento forzado

1.697

Secuestro

5.873

 

 




 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

    Figura 1:  gráfica de barras con los datos del Registro Único de Víctimas  

                          


Judith Barrera García es comunicadora social y periodista, con especialización en gestión pública. En el ejercicio de su profesión se distingue por su compromiso ético, su responsabilidad y su capacidad para comunicar de manera clara y efectiva, así como por el análisis de realidades sociales e institucionales. Se caracteriza por su liderazgo, vocación de servicio y disposición para el trabajo colaborativo. En el ámbito personal y espiritual, es creyente en Dios y en el Padre celestial, principios que orientan su vida y fortalecen valores como el respeto, el servicio y la responsabilidad.









       


          


















 



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